11 de abril de 2015

MILLENNIALS: NUEVO RETO EMPRESARIAL

Foto: Antesalarrhh
Cada vez escuchamos con mayor frecuencia este concepto, pero ¿que son los millennials y que papel juegan en las empresas?

Los millennials son el colectivo de población nacidos entre 1980 y 2000, es decir nuestro más cercano futuro de profesionales, ya que constituirán el 50% de la fuerza laboral mundial en el año 2020, que se estima llegará al 75% en 2025.

La también llamada generación Y o generación del milenio, son hijos de la tecnología, acostumbrados a la inmediatez, a compartir sus ideas y opiniones en las redes sociales, a las que están permanentemente conectados.

Las características propias de esta generación chocan frontalmente con las inquietudes y la forma de percibir el mundo de la generación inmediatamente anterior, la X, para los que su objetivo primordial en el mundo profesional era consolidar su puesto de trabajo, ascender en la compañía y garantizarse un futuro estable.


Los millennials buscan en el mundo profesional un trabajo que les motive, les guste y en el que puedan aportar todas sus habilidades, compartiendo información e interactuando con ella. Se mueven por proyectos, son extremadamente inquietos, enemigos de los horarios rígidos, donde el entorno tecnológico supone la base de su desarrollo.

¿Están las empresas preparadas para asumir el reto que impone la generación Y?




Fuente: ER Ronald
Un buen termómetro para medir este impacto supone analizar las ofertas de empleo que a diario se publican en distintos medios de comunicación y redes sociales, donde se observa la casi inexistencia de puestos de trabajo donde se hable de flexibilidad.

Las empresas definen los puestos de trabajo, en su mayor parte por la titulación y la experiencia, más que por las habilidades, expresando notable rigidez en la localización, el horario o las funciones, dejando así, escaso espacio a la creatividad, la innovación o la flexibilidad.

Las organizaciones siguen buscando personas con conocimientos y titulación más que con competencias, lo que deja atrás el talento real, la adaptabilidad o el desempeño.

Otro aspecto importante a destacar, es el hecho de que las compañías no terminan de asumir, la importancia de la interactuación en las redes sociales, como parte del proceso de producción y difusión, cuando en realidad representa una ventaja competitiva, dificilmente comparable a otros aspectos como el producto o el servicio. Aprovechar las habilidades innatas de un millennial en la red y facilitarle las herramientas para su difusión, supone la mejor campaña publicitaria que una empresa puede llevar a cabo.

La competitividad, desarrollo e innovación van de la mano de las nuevas generaciones de colaboradores, que no trabajadores, que tendrán que convivir en armonía con estructuras procedentes de la generación X. 

Aquellas estructuras que ya han emprendido el reto 2.0, ven en los jóvenes tecnológicos, la herramienta necesaria para su instauración, y por lo tanto, comprenden la necesidad de adaptar sus estructuras a las prioridades imperantes, incrementar la retroalimentación por parte de los superiores, estimular la colaboración entre los equipos de trabajo y tener espíritu innovador, todo ello con un carácter flexible, serán los caballos de batalla.

Pero en muchos casos, las empresas se encuentran con el rechazo y la incomprensión de aquellos trabajadores con mayor antigüedad en la empresa, que no conciben la importancia de las nuevas tecnologías aplicadas a la estrategia empresarial, y que perciben el cambio como una amenaza a su estabilidad.

La adaptación de la generación X a los nuevos entornos de trabajo, debe llevarse a cabo planificando las necesidades reales, impregnando en la gente el entusiasmo por los nuevos proyectos, y dando a conocer las ventajas que ello conlleva para todos sus miembros, aplicando la formación e información como instrumento necesario.

Las organizaciones deben ser capaces de transmitir la importancia de las nuevas tecnologías en los procesos de negocio, animar a que todos sus miembros interactúen, facilitando los escenarios y plataformas que ayuden a su implantación. Su correcta puesta en marcha mejorará el nivel de comunicación, generará una mayor motivación de los equipos de trabajo que compartirán conocimientos y habilidades.

La tendencia que debe imperar como objetivo, es la implantación del trabajo por proyectos, en un clima de creatividad, desterrando la rigidez y la excesiva formalidad, promoviendo una atmósfera de retroalimentación, con ambiente amigable, que favorezca la innovación constante en un marco de responsabilidad social donde triunfe la autonomía.





















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