15 de mayo de 2014

JEFES TÓXICOS



¡SOCORRO!  MI JEFE ES UNA PERSONA TÓXICA

La realidad empresarial está lejos de tener un alto número de superiores que sepan escuchar, que sean comprensivos con sus subordinados, que faciliten el buen trato en su equipo de trabajo y ayuden a crear un clima armonioso, lejos del miedo y la presión constante, en definitiva, existen muchos jefes pero pocos líderes.


Hablamos de los jefes tóxicos. A lo largo de nuestra vida, conocemos a muchas personas, algunas con las que llegaremos a tener una buena amistad, otras en cambio, serán rechazadas de pleno a la primera de cambio, pero el escenario se torna muy distinto cuando hablamos del jefe, esa persona de la que a veces, difícilmente podemos prescindir, y que si tienes la ocasión de hacerlo, no lo dudes ni un momento cuando cumpla con el perfil de jefe tóxico, tu  integridad mental está en juego.

¿Como actúa un jefe tóxico?

5 de mayo de 2014

El candidato más idóneo


La dificultad de que empresa y trabajador encajen a la perfección


A lo largo de mis años de profesión, he tenido la oportunidad de conocer infinidad de empresas diferentes, de sectores empresariales muy diversos y formas de trabajar muy curiosas, y de la complejidad de cada organización, se desprende, que no existe un modelo exacto para utilizar en la difícil tarea de cubrir una vacante con la persona que mejor se adapte a lo que la empresa necesita.

Lo que primero tendríamos que tener en cuenta es el análisis del puesto que debe cubrirse, las características propias del mismo, titulación necesaria, tareas a desempeñar, conocimientos, formación y habilidades necesarias para un correcto desarrollo del mismo.
Pero no menos importante es analizar el entorno en el que va a desarrollarse el trabajo en cuestión, y de la correcta definición del mismo, dependerá el éxito o fracaso de la selección. No es lo mismo trabajar en una multinacional que en una empresa familiar, en un lugar con pocos habitantes que en una gran ciudad, en un ambiente frío que en uno caluroso, ya que no todas las personas tenemos la misma adaptabilidad al lugar donde tenemos que pasar la mayor parte de nuestro tiempo.

Si a lo anteriormente expuesto, le añadimos la variable de los distintos modelos de personalidad de los individuos, que nos proporciona a cada uno de nosotros, una forma diferente de afrontar la vida, la ecuación se complica considerablemente.